sábado, abril 19, 2014

Una rosa amarilla para Gabriel García Márquez


"Lo único malo de la muerte es que es para siempre. Lo demás, todo es manejable. Pero esta sí que es una trampa, habernos metido en esto tan difícil y después... Yo jamás pensé en mi muerte. Empecé a pensar en eso hacia los 60. [...] Fue una noche, estaba leyendo un libro y de repente pensé «¡Caray, me va a pasar, es inevitable, es así!». Antes no había tenido tiempo de pensar en eso. Y de pronto… «¡Paf! ¡Caray, que no hay escapatoria...!»"  Gabriel García Márquez.

 
 
Ahora es para todos Gabo, Gabito, el Gran Gabo!!!  
Todos lo conocieron, todos lo leyeron, todos lo admiran...
La muerte engrandece aun lo grande.
          Se murió Gabriel García Márquez.
          No lo puedo llamar con ninguno de esos apodos cariñosos porque realmente lo conocí sólo por su obra y por algunos hechos de los que fue protagonista.
          Lo conocí cuando me prestaron  -poco después de editado-  Cien años de soledad, aunque siempre preferí El coronel no tiene quien le escriba y muchas de sus crónicas periodísticas, sus reportajes, en el sentido original de la palabra.
          Cuando era catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Gemeente Universiteit y en la Vrije Universiteit de Amsterdam tenía que estar actualizada y creo que leí y dicté cursos sobre casi toda su obra incluyendo sus artículos de El país.
No siempre me entusiasmaba: su realismo mágico era demasiado mágico para mí, persona urbana. A menudo no me atraía ese pintoresquismo que atraía como locos a los europeos porque lo veían lejano a su historia… Aunque ahora soy yo la que veo tantas situaciones dignas de Macondo que creo que las palabras del Presidente Santos ante su muerte se podrían aplicar a otros lares.
Santos dijo que [antes de G. G. M.] “Colombia no existía en el mapa. Dio voz a nuestros silencios y a las leyendas de nuestros abuelos”. Y agregó: “Para nosotros, los colombianos, Gabo no inventó el realismo mágico sino que fue el mejor exponente de un país que es, en sí mismo, realismo mágico”.

Disfruté y disfruto mucho su discurso cuando le entregaron el Nobel.
Y los muchos artículos periodísticos y libros como El olor de la guayaba y La bendita manera de contar…
El general en su laberinto no me conmovió: soy demasiado sanmartiniana…


En 1998 hice un trabajo para la Maestría de Ciencias de la Legislación de la USAL & la Universidad de Pisa que titulé ANOTACIONES sobre Noticia de un secuestro para la materia Negociación Legislativa. Ese texto sobre el accionar y los métodos de la guerrilla me obligaron a reflexionar mucho sobre ciertos procedimientos convalidados en los años setenta… Terminé el trabajo y lo entregué en la oficina del Profesor –si no me equivoco en la calle Carlos Pellegrini-. No me ocupé inmediatamente de nada: a los dos días entré en una depresión muy profunda de la que tardé dos meses en salir. La depre era multicausal, pero hasta el día de hoy creo que ese libro fue un detonante… en mi sensibilidad bastante golpeada por ese entonces. Cuando me recuperé no se encontraban las actas y estaban perdidas las calificaciones del último año de la Maestría. Del trabajo nunca tuve la nota. Por lo menos me quedó el documento. Por lo tanto, nunca pude hacer mi tesis…
 

Gabriel García Márquez - Jorge Edwards - Mario Vargas Llosa - José Donoso
            Y hablando de tesis y volviendo al G. G. M. disfruté mucho la tesis doctoral de Vargas Llosa para la Universidad Complutense de Madrid sobre su entonces amigo: García Márquez: historia de un deicidio escrita en forma magistral.
             Ahí supe que Cien años de soledad había sido rechazado por Seix Barral. Carlos Barral le había respondido: "Yo creo que esa novela no va a tener éxito, yo creo que esa novela no sirve". También Guillermo de Torre, el cuñado de Borges, lector editor de Editorial Losada, le recomendó que se dedicara a otra cosa, que la escritura no era lo suyo…
             Alguien le sugirió que se comunicara con Sudamericana  en Buenos Aires.
             En Sudamericana estaba Francisco Porrúa que le dio el sí. G. G. M. mandó la primera parte porque no tenía plata para enviar todo el material. Entonces  -para que mandara el resto-  Sudamericana le envió el adelanto: 500 dólares. Ni bien salió fue un éxito total.
             La primera nota tal vez fue la de Tomás Eloy Martínez en Primera plana a quien se atribuye la expresión “el boom literario latinoamericano”, aunque se sigue discutiendo si no es de Emir Rodríguez Monegal que escribió en 1972 un libro sobre esa generación justamente con ese título: El boom de la novela hispanoamericana.

 
Regis Debray - García Márquez - Carlos Fuentes



 
 
 
 
 
 
 

G. G. M. & Fidel

En cuanto a su personalidad y su persona… a menudo tuve y tengo mis objeciones con G. G. M. en quien veía y veo bastantes inconsistencias entre su manera de vivir y sus preferencias y definiciones políticas.

En eso tal vez personificaba en sí mismo el realismo mágico con su devoción por Fidel, pero viviendo en Barcelona, Paris, México…

         Antes de ayer Mario Vargas Llosa declaró: “Ha muerto un gran escritor cuyas obras dieron gran difusión y prestigio a la literatura de nuestra lengua. Sus novelas le sobrevivirán y seguirán ganando lectores por doquier".  
      
       Nadie lo puede negar. 
 
G. G. M. & Mario Vargas Llosa cuando todavía eran amigos
            Dicen que se mostró acongojado.  
           Es muy  factible….
           Habían sido amigos íntimos… 
           Ellos y sus mujeres.
           Y Vargas Llosa lo admiraba como a un maestro: mucho.
                
           Pero nunca se volvieron a tratar desde aquel 12 de febrero de 1976 cuando se encontraron en la proyección privada de Odisea de los Andes en el Palacio de Bellas Artes de México y García Márquez se acercó a saludar a su antiguo amigo peruano y éste le encajó un terrible punch de derecha directo al ojo izquierdo mientras lo increpaba: ¿Cómo te atreves a venir a saludarme después de lo que me hiciste con Patricia en Barcelona?
           
           Patricia no es otra que la segunda mujer de Vargas Llosa, Patricia Llosa, su prima con quien se había casado en 1965, un año después de divorciarse de la primera, su tía política Julia Urquidi  [la de La tía Julia y el escribidor] cuyo matrimonio duró de 1955 (Vargas Llosa tenía diecinueve años) hasta el divorcio en 1964. Fuera del tema de la inclinación incestuosa que termina en matrimonio, los Vargas Llosa vivían en Barcelona con sus hijos Álvaro, Gonzalo y Morgana a una cuadra de dónde vivían los García Márquez.  
 
El knock out tenía una simple razón que venía desde mediados de 1975: la infidencia o, para hablar en argentino metropolitano, la buchoneada que se había mandado su querido amigo Gabo contándole a Patricia que Vargas Llosa tenía una relación amorosa con una azafata sueca que había conocido ni más ni menos que en el viaje que había hecho con su familia a Perú. Y era a Estocolmo adonde se había ido su marido sin mayores explicaciones a vivir su fogoso romance con la azafata.
Patricia entró en el desconsuelo y la bronca.
Pero ahí no quedaba la cosa. Vuelto arrepentido al nido catalán, después de discusiones y peleas con su mujer por su affaire escandinavo, vino la reconciliación.
Parece ser que Patricia le recriminó por su amante y también por cómo elegía sus amigos: su “amigo” García Márquez, además, se le había tirado aun lance proponiéndole que se vengara con él.  Si aceptó o no tal vez sólo lo sepa Patricia.
Hay otra versión de  la época que lo disculpa a García Márquez y le atribuye a él y a Mercedes quererle llenar la cabeza a Patricia para que se divorciara.
  
           Sinceramente creo que Vargas Llosa hizo lo que tenía que hacer: knoquearlo!!!

Y he aquí otra de mis objeciones a su persona… porque, encima, quienes no se enteraron en esa época, lo atribuyen a diferencias políticas o ideológicas…
           Mal informados! Ver la prensa de entonces.
El ojo en compota de García Márquez
después del punch de Vargas Llosa
 
Si García Márquez no hubiera tenido cola de paja para qué habría llamado a un fotógrafo para tener una foto a su ojo  en compota que, según algunos testigos, primero fue tratado con carne cruda que fueron a comprar a una carnicería cercana, foto que Rodrigo Moya, el que la sacó, recién la dio a publicidad en 2007.


Como me gusta conocer al ser humano detrás de las letras que es una forma de desacralizarlo, de hacerlo más humano, por lo tanto, más imperfecto. De este modo, aunque manifieste mis diferencias, el escritor es más cercano.  [No en vano mi tesis sobre Rodolfo Walsh se dedica a desacralizar a la literatura, ¿cómo no hacerlo con los escritores?]

Nadie duda del legado literario de Gabriel García Márquez y debemos agradecer por  el placer que nos da y nos darán sus obras que, gracias a Dios, seguirán vivitas y coleando….  
 
R.I.P.





Una rosa amarilla para que acompañe su alma.
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