martes, marzo 03, 2020





     Ante la muerte de Ernesto Cardenal 

      Ante la muerte de Ernesto Cardenal y mis comentarios que empezaron con un RIP y t

terminaron con un QEPD porque respeto la muerte, pero para nada contribuían a 

su sacralización y que, en general, no fueron bien recibidos, decidí contar en este blog

los hechos de cuando lo conocimos en 1978 en Amsterdam y tuvimos no sólo una 

desagradable y triste experiencia, ya que nos trató con una increíble soberbia y un

desprecio que nadie esperaba y que no correspondía ni a su escritura ni a lo que

supuestamente solía representar su personaje. Con el tiempo, constatamos en la opinión 

sobre él de otros autores que evidente e inesperadamente sintieron algo parecido, como

sucede con Mario Vargas Llosa, entre otros grandes. 


   Porque en general y desde hace años trato de desmitificar y la sacralización

la dejo para personas o hechos que lo merecen y porque creo que tengo derecho a 

decir lo que nos pasó -y no es algo de chismografía literaria ni mucho menos- como 

algunos creerían- he aquí este texto.

   Tal vez, más a menudo de lo que uno piensa, no se debe conocer a quién se admira...
  



POSTEO este artículo que en realidad es una entrevista reformulada y escrita 

por Carlos Ossa Coo [Santiago de Chile, mayo 5, 1934 - + julio 17, 1996] que

había sido periodista en Chile y, habiendo tenido que huir, luego del Golpe 

contra Allende, estuvo viviendo en Buenos Aires en donde trabajó en

La opinión de Héctor Timmerman hasta que las cosas se pusieron mal aquí y 

terminó como exiliado en los Países Bajos.  

Con él y otros compatriotas nuestros y suyos, un escritor paraguayo y un 

uruguayo sacamos a pulmón la primera revista de nuestro exilio en donde 

llegó, entre otros, a colaborar Julio Godio que vivía en Alemania.

     Ante la negativa de Ernesto Cardenal a concedernos siquiera un minuto 

para entrevistarlo, cuando los neerlandeses y sudamericanos habíamos 

organizado un festival para juntar dinero en ayuda del Frente sandinista,

Carlos Ossa, que se caracterizaba por su genio, su ingenio y su máquina de 

escribir, armó la entrevista basada en las declaraciones públicas de Ernesto 

Cardenal.  



He aquí el texto:



     Ernesto Cardenal, uno de los más conocidos poetas latinoamericanos, 

autor de una producción que no elude los problemas contingentes y politicos 

a  pesar de su concepción trascendente de la existencia, concurrió el 9 de

junio pasado a la Dominicus Kerk, en Amsterdam, en donde expuso la 

situación de su país, Nicaragua, y la lucha popular contra el régimen de 

Anastasio (Tachito) Somoza, uno de los más fastidiosos dictadores 

latinoamericanos. Cardenal conjuntamente con el escritor Sergio Ramírez 

respondieron a a la vez, preguntas que hizo el público asistente.

 A continuación describimos en forma textual las intervenciones del poeta y 

sacerdote Cardenal, quien se negó, por otra parte, a conceder una entrevista 

a  Sudestada

        He aquí entonces, lo que dijo Cardenal en la Dominicus Kerk.

     - Yo me he sorprendido por la gran solidaridad que hemos encontrado acá 

en Holanda por la lucha de Nicaragua a todos los niveles. En los pocos días 

que tenemos que estar aquí he visto también la solidaridad que han 

demostrado por Chile y Argentina y me he dado cuenta de que tienen gran 

solidaridad por todos los pueblos de América Latina que luchan por su 

liberación. Hace muy bien lograr esta solidaridad porque en realidad lo que 

hay en América Latina es una sola, gran revolución.


     - Lo que sucede en Chile, en Argentina, en Uruguay, en Nicaragua y en 

muchos otros países es una sola; gran revolución aunque parece que Estados 

Unidos no lo saben. En realidad es más que eso: es una gran revolución 

mundial y lo que sucede en Nicaragua y en Chile afecta también al pueblo de 

Holanda. Cuando la Revolución en Francia ha afectado a todos por igual. Ésta 

es una revolución de los más pobres, de los más débiles; pero los países más 

ricos, más prósperos como Holanda se van a beneficiar también de esta 

revolución que comienza en nuestros pueblos. También esta revolución 

llegará a Holanda y a todos los demás países hasta alcanzar todos la 

liberación total. 


     -    Un aporte original de América Latina a la revolución mundial es la

importante participación de los cristianos en la revolución. El Che había dicho 

que cuando los cristianos en América latina fueran completamente 

revolucionarios, la revolución seria invencible. Así está siendo ahora y hay 

muchos cristianos en la revolución desde que Camilo Torres, el sacerdote 

colombiano y guerrillero, declaró que la revolución era una lucha cristiana y 

sacerdotal. En Nicaragua hay muchos acerdotes que están militando en el 

Frente Sandinista y hay algunos, incluso que están luchando como guerrilleros 

en la montaña. Es lógico que los cristianos y los sacerdotes estemos en esta 

revolución con el Frente Sandinista porque no se trata tan sólo de derrocar a 

Somoza, aunque esto es importante, sino de crear también un hombre nuevo. 

El Che Guevara y el Nuevo Testamento han hablado del hombre nuevo y el 

hombre nuevo del Nuevo Testamento y el del Che son el mismo. Este

hombre nuevo es para crear una sociedad nueva, una sociedad justa, 

fraternal, de amor, una sociedad en la que no haya explotadores ni 

explotados, una sociedad como la que tuvieron  los primeros cristianos en la 

que no habla ni ricos ni pobres y todo lo tenían en común. Esto es lo que el 

Evangelio llama el reino de Dios, lo que el Evangelio llama el reino de los 

cielos y ésta es la meta de la revolución.


       El reino de los cielos no será en un más allá sino aquí en la tierra, 

pues Cristo cuando nos enseña a orar no nos dice de que pidamos vida al 

reino, sino que nos dice que pidamos que el reino venga  a nosotros. 

 Agradezco esta solidaridad de ustedes con nuestra lucha y los felicito por 

esta solidaridad que es también una solidaridad con el reino de los cielos.*